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RESPALDO CIENTÍFICO INTERNACIONAL A UNA TERAPIA NO FARMACOLÓGICA DE ALZHEIMER DESARROLLADA EN MADRID
El último número (28-12-2004) de “Neurology”, revista de la Academia Americana de Neurología, publica un estudio de neurólogos, geriatras y psiquiatras de distintos centros públicos y privados de Madrid, Nueva York y Barcelona. Según el mismo, un programa de estimulación cognitiva y motora en pacientes con enfermedad de Alzheimer en fases iniciales produce beneficios a largo plazo en la afectividad, en la conducta y en la calidad de vida.
La Fundación Maria Wolff, en colaboración con varios centros públicos y privados de Madrid, y con financiación propia, del IMSERSO y de Fundación “la Caixa” ha llevado a cabo un estudio en el que se evaluaron los potenciales beneficios de un programa de estimulación cognitiva y motora en pacientes con enfermedad de Alzheimer en fases iniciales. En el estudio participaron 84 pacientes con enfermedad de Alzheimer en los estadios 3, 4 y 5 de la escala de Reisberg, que equivalen al deterioro cognitivo ligero, a la demencia ligera y la primera fase de la demencia moderada. Los pacientes procedían de 17 centros sanitarios públicos o privados de la ciudad de Madrid.
Los resultados del estudio mostraron que los pacientes sometidos al programa de estimulación cognitiva y motora presentaron al cabo de un año una situación afectiva más positiva. Estos pacientes presentaban además menos problemas conductuales y gozaban de una calidad de vida superior, con menos episodios de agitación, menor irritabilidad y mejor relación con otras personas.
Desarrollo del estudio
A todos los cuidadores se les ofreció una línea telefónica de apoyo para consultas acerca del manejo de la enfermedad. Además, tras un sorteo, a 44 de los pacientes se les ofreció la posibilidad de participar en un programa de estimulación cognitiva y motora que se realizaría en dos sesiones semanales de 3’5 horas de duración cada una, durante un período de un año.
Las sesiones de estimulación se llevaron a cabo en grupos formados por siete a diez pacientes cada uno, creados según la intensidad de la demencia, las afinidades personales, y las cuestiones logísticas. Las sesiones, dirigidas por terapeutas ocupacionales y por auxiliares de clínica entrenadas, se llevaron a cabo en dos unidades de Maria Wolff especializadas en demencia leve. Las sesiones comenzaban con una acogida de los pacientes, seguida de una terapia de orientación a la realidad. Después se realizaban ejercicios cognitivos individuales y grupales. A continuación se entrenaba a los pacientes en las actividades de la vida diaria (comprar, manejar dinero, orientarse mediante planos, etc.). Tras un descanso con merienda, las sesiones concluían con talleres de manualidades o con ejercicios de psicomotricidad.
La mayoría (75%) de los pacientes del grupo experimental acudieron a las sesiones durante todo el año. Más del 80% de los pacientes y de los cuidadores se mostraron satisfechos o muy satisfechos tras finalizar el año de intervención. Las funciones cognitivas de los pacientes que recibieron la estimulación se mantuvieron estables durante seis meses, mientras que las de los pacientes que no la recibieron habían declinado. Este efecto fue especialmente llamativo en los pacientes con menos estudios. Al cabo de un año, los pacientes que habían acudido a las sesiones mostraron en una entrevista independiente una situación afectiva más positiva. Según sus cuidadores, estos pacientes presentaban además menos problemas conductuales y gozaban de una calidad de vida superior. En concreto, los pacientes que acudieron a las sesiones presentaban muchos menos episodios de agitación, se mostraban menos irritables y se relacionaban mejor con otras personas.
Los beneficios observados no fueron debidos a cambios en la carga de los cuidadores, que se mantuvo estable en los dos grupos durante todo el estudio. Tampoco fueron debidos a un mayor tratamiento farmacológico de los pacientes que acudieron a las sesiones de estimulación. Al contrario, el número de fármacos tranquilizantes se mantuvo estable en estos pacientes, mientras que aumentó significativamente en los pacientes que no acudieron a las sesiones.
Varias de las características de este estudio son reseñables. En primer lugar, los efectos fueron medidos y observados de forma independiente a la propia intervención. La mayoría de los estudios previos habían fallado a la hora de encontrar efectos generalizables a ámbitos distintos a los de la intervención, o simplemente se limitaban a medir un beneficio inmediato. En segundo lugar, se evaluaron los efectos a largo plazo, algo que hasta la fecha no se había realizado. En tercer lugar, los efectos aparecieron principalmente en los ámbitos de la afectividad, de la conducta y de la calidad de vida, esferas que habían estado tradicionalmente relegadas en el manejo de los pacientes con enfermedad de Alzheimer y que influyen de forma determinante en la institucionalización del paciente. Además, todos los pacientes incluidos en el estudio tomaban fármacos anticolinesterásicos, que son los que mayor efecto cognitivo producen en esta enfermedad. Ello quiere decir que los beneficios de la estimulación cognitiva y motora se añaden a los que producen estos fármacos y, además, son complementarios.
Por todo lo anterior, la estimulación cognitiva y motora debe considerarse como una terapia de primera elección en los pacientes con enfermedad de Alzheimer en estadios iniciales.
Algunos otros resultados del estudio son también interesantes y reseñables, en cuanto que abren nuevas vías en la investigación de este tipo de intervenciones. Los pacientes con un bajo nivel de escolaridad tuvieron una mejoría cognitiva especialmente notoria. Según los investigadores, este efecto puede ser interpretado desde la teoría de la reserva cognitiva, según la cual, los pacientes con un alto nivel de escolaridad utilizan de forma espontánea recursos cognitivos para compensar las pérdidas producidas por la enfermedad de Alzheimer. Por esta razón, en situaciones clínicas de similar severidad, los pacientes con más estudios padecerían en realidad un nivel de lesión cerebral más avanzado, y por tanto estarían en una situación menos favorable para el aprendizaje. Por otra parte, debido al diseño del estudio, no es posible saber qué parte de la intervención fue la responsable de los resultados. Sin embargo, los resultados obtenidos en este estudio obligan a seguir investigando, a fin de poder ofrecer en el futuro intervenciones más adaptadas a cada paciente y por tanto más beneficiosas.
Resultados prácticos
Estos resultados han servido a los autores del estudio como base para sistematizar un nuevo análisis de las intervenciones no farmacológicas en la Enfermedad de Alzheimer. El objetivo es determinar cuál de las distintas intervenciones no farmacológicas (terapia ocupacional, terapia cognitiva, terapia de reminiscencia, orientación a la realidad, musicoterapia, psicomotricidad, técnicas de relajación, etc.) tienen efectos relevantes para el enfermo.
Precisamente, y con el fin de establecer un consenso científico sobre esta materia, el próximo mes de mayo se va a celebrar en Madrid un congreso internacional en el que participarán los principales especialistas internacionales. Una iniciativa que se espera sirva para sentar las bases para intervenciones en residencias y centros de día que se traduzcan en un uso clínicamente sólido para mejorar la vida de los enfermos de Alzheimer (ver programa del Congreso en http://www.nptherapies.org).
SOBRE LA ENFERMEDEAD DE ALZHEIMER
La Enfermedad de Alzheimer es la más frecuente de una familia de enfermedades conocidas en conjunto como demencias.
En cerca del 50% de las personas de edad avanzada que padecen demencia, la Enfermedad de Alzheimer puede identificarse como causa principal. Otro 20% de las demencias son consecuencia de un infarto cerebral múltiple. Un 20 % siguiente de demencias tiene un origen mixto, tanto de Enfermedad de Alzheimer como de infarto múltiple. Finalmente, el 10% restante de los casos de demencias corresponden a Enfermedad de Pick, Enfermedad de Binswanger, Enfermedad de Creutzfedt-Jacob, Neurosífilis, demencias relacionadas con el alcohol, Corea de Huntington, Enfermedad de Parkinson, boxeo y demencia SIDA.
En la Enfermedad de Alzheimer se produce una pérdida paulatina de la memoria y del razonamiento y, con el tiempo, de todas las funciones mentales. La pérdida de facultades sigue un patrón inverso al del aprendizaje. En la actualidad no se sabe con certeza si se trata de una enfermedad única, un síndrome complejo con muchos subtipos y patrones variables o de muchas enfermedades diferentes con agrupaciones similares de síntomas básicos.
No existe ninguna terapia farmacológica con eficacia probada en la curación del Alzheimer. Sin embargo hay medicamentos que pueden aliviar o retrasar algunos de los síntomas entre los que destacan los inhibidores de la colinesterasa que incrementan la disponibilidad de la acetilcolina y producen una ligera mejora de la memoria en fases iniciales y la memantina, que puede obtener ligeros beneficios en fases moderada y severa.
Estudios epidemiológicos apuntan que en España hay entorno a 500.000 enfermos de demencia tipo Alzheimer, en una proporción de 7 mujeres y 3 hombres por cada grupo de 10 enfermos. Se calcula que hay un enfermo en una de cada cuatro familias y se piensa que en el año 2020 se duplicará esa cifra. Aunque la Enfermedad de Alzheimer puede presentarse en personas jóvenes (en torno a los 40 años) su prevalencia (frecuencia porcentual sobre la población general) aumenta exponencialmente con el incremento de la edad, de ahí que en países de población envejecida como el nuestro constituya un problema de salud pública cada vez más importante. La relación entre los grupos de edad y la prevalencia de la Enfermedad de Alzheimer es la siguiente:
• 60-64 años 1%
• 65-69 años 2%
• 70-74 años 4%
• 75-79 años 8%
• 80-84 años 16%
• 85 y más años 30%
Según los últimos datos sobre mortalidad ofrecidos por el Instituto Nacional de Estadística
(correspondientes al año 2002) esta dolencia causó 6.814 muertes en 2002 con una mayor incidencia entre las mujeres, 4.675 casos frente a 2.139 de hombres.
El incremento en 2002 sobre el número de muertos por Alzheimer en 2001 fue del 8,5%.
La Enfermedad de Alzheimer fue la décima causa de muerte en España en 2002 por delante del cáncer de estómago, el cáncer de mama en la mujer, la insuficiencia renal, el cáncer de próstata, la enfermedad hipertensiva y los accidentes de tráfico.
Existen varias clasificaciones de las fases de la Enfermedad de Alzheimer, con sentido general puede utilizarse la siguiente:
FASE INICIAL
(demencia leve)
-Alteración de la memoria.
-Pérdida de la capacidad de concentración y falta de interés.
-Desorientación temporal.
-Alteración del juicio.
-Cambios en la personalidad.
FASE INTERMEDIA
(demencia moderada)
-Confusión.
-Incapacidad para el cálculo.
-Pérdida total de la memoria reciente.
-No puede, sin supervisión, realizar las actividades de la vida cotidiana.
-No puede comunicarse con eficacia.
-Desorientación en el espacio.
-Evitación de los contactos sociales.
-Problemas de sueño.
-Dificultades para la coordinación y para los actos voluntarios.
-Alteraciones en el comportamiento.
FASE FINAL
(demencia severa)
-Desorientación Espacio-temporal.
-Pérdida de la identidad personal.
-No existe memoria reciente ni tardía.
-Ausencia de la autonomía personal.
Depende totalmente del cuidador.
SOBRE MARIA WOLFF ALZHEIMER
Maria (sin acento para respetar la ortografía alemana) Wolff ALZHEIMER es una organización especializada desde hace 10 años en el tratamiento sintomático de las personas con demencia; desde los primeros despistes, pasando por los trastornos afectivos y conductuales, hasta las fases finales. Un equipo humano formado por médicos, trabajadores sociales, terapeutas, psicomotricistas, animadoras socioculturales y auxiliares de clínica, diseñan un programa de intervención adaptado a cada persona.
Maria Wolff ALZHEIMER es la organización más antigua y activa en la investigación clínica de recursos sociosanitarios de la Comunidad de Madrid. A través de la Fundación Maria Wolff ALZHEIMER esta llevando a cabo líneas de investigación con instituciones como Fundación La Caixa, IMSERSO, Unión Europea, Universidad Nacional de Educación a Distancia, Fundación Mapfre Medicina y otras.
Para el próximo mes mayo de 2005 la Fundación Maria Wolff ALZHEIMER esta organizando un congreso internacional sobre terapias no farmacológicas en la Enfermedad de Alzheimer que se celebrará en Madrid.
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